martes, 16 de octubre de 2018

PROYECTO DE LEY DE RECONOCIMIENTO DEL PUEBLO AFROCHILENO.-INFORMACIÓN DE LA COMISIÓN..


INFORME DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS, NACIONALIDAD Y CIUDADANÍA recaído en el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que otorga reconocimiento legal al pueblo tribal afrodescendiente chileno.

BOLETÍN Nº 10.625-17


HONORABLE SENADO:


Vuestra Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía tiene el honor de informaros, en segundo trámite constitucional, el proyecto de ley de la referencia, iniciado en Moción de los Honorables señoras Karol Cariola y Marcela Hernando y señores Issa Kort, Vlado Mirosevic, Luis Rocafull y Leonardo Soto; de la actual Honorable Senadora señora Yasna Provoste, y de los ex Diputados señores Ramón Farías, Daniel Melo y Roberto Poblete.

La iniciativa fue discutida sólo en general, en virtud de lo dispuesto en el artículo 36 del Reglamento de la Corporación.

A la sesión en que se analizó esta iniciativa legal asistió, además de sus miembros, el Honorable Senador señor José Miguel Insulza.

Asimismo, concurrieron los siguientes invitados:

Por el Ministerio de Justicia: la Subsecretaria de Derechos Humanos, señora Lorena Recabarren; la Asesora, señora Bernardita Vega, y la Abogada, señora Lizelot Yáñez.

Por el Instituto Nacional de Derechos Humanos: el Jefe de la Unidad Jurídica, señor Rodrigo Bustos, y la Abogada de seguimiento Legislativo, señora Tania Rojas.

Por la Fiscalía Nacional del Ministerio Público, el Abogado Asesor, señor Sebastián Cabezas.

Por la ONG Oro Negro de Afrodescendientes de Chile, la Presidenta y Miembro de la Mesa Política Tribal Afrodescendiente, señora Marta Salgado.

Por la Organización Social Tumba Carnaval, la Secretaria, señora Ana María Nieto.

Por la Mesa Técnico Política Afro Chilena, el Secretario, señor Sergio Gallardo.

Por la Fundación Jaime Guzmán, la Asesora Legislativa, señora Margarita Olavarría.

Por Fundación ProAcceso, el Abogado, señor Moisés Sánchez.

Por Chile Mejora, la Asesora Jurídica, señora María Loreto Guzmán.

Por la Biblioteca del Congreso Nacional, el Analista, señor Matías Meza-Lopehandia.

La Asesora del Honorable Senador Kast, señora Bernardita Molina.

La Asesora Legislativa del Honorable Senador Latorre, señora Hiam Ayllach.


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OBJETIVO DEL PROYECTO


Este proyecto de ley buscar otorgar un reconocimiento legal al pueblo tribal afrodescendiente chileno, por ser un elemento constitutivo de nuestra Nación y por su relevante aporte a la cultura chilena.

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ANTECEDENTES



                                               Para el debido estudio de esta iniciativa de ley, se han tenido en consideración, entre otros, los siguientes:





I. ANTECEDENTES JURÍDICOS


1.- La Constitución Política de la República artículos 1°, 5° y 19 numerales 2° y 11°.

2.- El Convenio N° 169 de la OIT, promulgado por el decreto N° 236, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 2008, publicado en el Diario Oficial el 14 de octubre de 2008.

3.- La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948.

                                               4.- La Convención Americana Sobre Derechos Humanos, denominada "Pacto de San José de Costa Rica", suscrita por la República de Chile el 22 de noviembre de 1969, que fue promulgada por el decreto supremo Nº 873, de Relaciones Exteriores, de 1990, publicado en el Diario Oficial del 5 de enero de 1991.

5.- El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966, promulgado mediante decreto supremo Nº 778, del Ministerio de Relaciones Exteriores, publicado en el Diario Oficial el 29 de abril de 1989.

6.- El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado por la Asamblea General de la ONU el 16 de diciembre de 1966, promulgado mediante el decreto supremo N° 326, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 1989, publicado en el Diario Oficial del 27 de mayo de 1989.

7.- La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, adoptada por la Asamblea General el 21 de diciembre de 1965, promulgado mediante el decreto supremo N° 747, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 1971, publicado en el Diario Oficial el 12 de noviembre de 1971.


II. ANTECEDENTES DE HECHO

La Moción.

1.- Antecedentes generales. La Moción que da origen al proyecto de ley destaca, en primer lugar, el libro de los autores Alberto Díaz, Luis Galdámez y Rodrigo Ruz cuyo título es “Y llegaron en cadenas”. Al respecto, señala que fueron obligados a cruzar el atlántico en galeras, raptados de sus tierras, convertidos en esclavos y sometidos al dominio de adinerados terratenientes tanto en el Perú como en nuestro país.

Enseguida, informa que el pueblo tribal afrodescendiente o comunidad afrodescendiente, representa un tercio de la población de América Latina, y que ha sido marginado en forma permanente de las políticas de los gobiernos, experimentando niveles desproporcionados de pobreza y de exclusión social a nivel mundial.

Menciona que los afrodescendientes, relacionados con la diáspora africana, se encuentra en América Latina desde tiempos de la conquista, siendo partícipes activos de la construcción de las actuales naciones del sur y de los procesos de independencia de los países donde fueron traídos.

En Chile, aunque no se sabe con certeza el porcentaje, en la Región de Arica y Parinacota existen unas 8.500 personas afrodescendientes, lo que corresponde al 5% de la población total, según datos de la primera encuesta de caracterización de este segmento de la población, realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas en 2013.

En atención a esta importante presencia, la Moción tiene por objeto otorgar el merecido reconocimiento formal al pueblo tribal afrodescendiente chileno, constituyendo el primer paso en su identificación como comunidad con sus respectivos derechos legales, sociales y culturales.

2.- Orígenes del afrodescendiente en Chile.

a) Su llegada al continente. Existen diferentes motivos que han conducido a la invisibilización de la presencia africana en nuestro país, todos los cuales han derivado en la negación histórica de los aportes negros en la conformación de la nación chilena. Diferencias raciales o sociales, el temor a la instauración de sus costumbres o una rebelión en alianza con los indígenas asoman como las principales razones de aquello.

Los africanos fueron traídos a Chile en tiempos de la Conquista, principalmente como víctimas del tráfico de esclavos y obligados a cumplir diversas labores, en su mayoría, labores agrícolas y de servidumbre. Entre los años 1580 y 1640 se produce la máxima internación de negros africanos hacia el reino de Chile, la mayoría provenía de Guinea, el Congo y Angola. La disminución de mano de obra indígena hizo necesaria su presencia y muchas autoridades de la época solicitaron con entusiasmo el traslado de esclavos negros a Chile.

Sobre el particular, menciona a Benjamín Vicuña Mackenna que en su libro Historia crítica y social de la ciudad de Santiago, reconoce su aporte demográfico, señalando que en ese tiempo era considerable el número de negros que existía en Chile. Misma opinión sostiene don Diego Barros Arana.

A su vez, el autor Jean Paul Zúñiga en su libro Huellas de una ausencia. Auge y evolución de la población africana en Chile: apuntes para una encuesta, señala que entre 1633 y 1644 cerca del 33% de la población de Santiago era negra o afrodescendiente.

Recuerda que los primeros esclavizados fueron traídos a Chile como parte de las expediciones de descubrimiento de don Diego de Almagro y de conquista de don Pedro de Valdivia, siendo su principal función la de sirvientes domésticos y de soldados.  En efecto, el ejército descubridor contó con la participación de 150 hombres negros, por ello casi todos los cronistas que se refieren al viaje de Almagro hablan de los negros que traía, aunque no se sabe la cifra exacta.

Indica que los afros tuvieron una importante participación en nuestra independencia. Así, se señala que fue José San Martín, movido por la necesidad de aumentar sus tropas y con la finalidad de dar curso a sus ideas progresistas, quien estimó conveniente incorporar esclavos negros a cambio de su manumisión. Lo anterior, según da cuenta Barros Arana, fue recibido con burlas en el palacio de Santiago, pues “algunos de los consejeros de Marcó creyeron que esa medida iba a constituir un negocio excelente para el gobierno de Chile; que esos negros caerían indefectiblemente prisioneros en el primer encuentro, y que, llevados a Lima, serían ventajosamente vendidos por esclavos”.

Afirma que esta medida resulto ser un gran acierto para las tropas libertadoras y que la formación de batallones de “negros” otorgó importantes victorias y causo una gran sorpresa a los conquistadores.

En efecto, “el Batallón de los Pardos”, conformado en su mayoría por negros, junto con los demás esclavos reclutados por San Martín para engrosar las filas del Ejercito Libertador de los Andes, infundieron respeto y temor a su paso. San Martín, consciente de la importancia de los afros, reconoció el valor de estos batallones, señalando que “los mejores soldados de infantería que tenemos son los negros y mulatos. Los blancos de estas provincias no son aptos más que para caballería”.




Sobre el particular, destaca a don José Romero, conocido como el 'Mulato Romero”, quien sobresalió por su valentía e inteligencia. Nació en 1794, hijo de esclava y de un hombre blanco de la aristocracia, y miembro desde 1807 del Regimiento de Infantes Pardos, sirvió a la causa patriota en la Vieja Patria y en 1817 en la Reconquista. En 1832, Romero es nombrado Oficial de Sala de la Cámara de Diputados, equivalente a lo que es actualmente un Edecán, cargo que desempeñó hasta poco antes de su muerte.

b) Presencia Afrodescendiente en el Norte de Chile. Sobre el particular, relata que, en el año 1778, durante el gobierno de Jáuregui, se llevó a cabo un empadronamiento de la población del obispado de la ciudad de Santiago, que abarcaba parte del territorio comprendido entre el desierto de Atacama por el norte, y el rio Maule por el sur. Precisa que, de un universo total de 260.000 almas, 25.500 corresponden a negros y 20.600 a mestizos. Teniendo presente que este empadronamiento no incluyó el obispado de Concepción, el número de habitantes negros en el país es una suma más que considerable, apunta la Moción.

En 1812 se realiza un censo en esta última zona, la que registra un total aproximado de 200.000 habitantes con un número cercano a los 9.000, entre negros, mestizos y mulatos.

El censo de 1813 levantado por don Juan Egaña cuenta la población existente en el país y demuestra detalladamente la población mulata, mestiza y negra existente.

Recuerda que las actuales regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá fueron, hasta antes de la guerra del pacífico, territorios administrados por la República del Perú y que existen antecedentes claros de la presencia de la población afro en los valles bajos y la costa de Arica y también en Tarapacá.

Arica, habitada desde milenios por indios pescadores junto a pobladores de las tierras alto-andinas configuraron una realidad social e identitaria. Cuando el conquistador Francisco Pizarro entregó la provisión de la encomienda a Lucas Martínez de Vegazo en 1540, tal población originaria sufre un descenso y la antigua caleta del cacique Ariaca se transforma en un puerto que se conecta con el cerro rico de Potosí; desde ahí, españoles, y yanaconas y negros conforman el paisaje humano de Arica. Esclavos negros pasan a formar parte del panorama étnico y cultural del puerto.  Según el investigador peruano, Luis Cavagnaro, a la época en Arica existía una población negra del 73% contra un 23% de población blanca.


Uno de los documentos de mayor valor de demostración de presencia destacada en la zona es el censo realizado en 1871, documento que entrega valiosa información respecto al apellido, condición, nacionalidad y oficio de cada uno de los habitantes negros de aquella época.

El conocido historiador ariqueño Alfredo Wormald Cruz, en su libro Frontera Norte, al referirse a la presencia afro en Arica, comenta que “Incluso llegó a tener hasta principios del siglo, un barrio propio llamado Lumbanga. La palabra Lumbanga, que parece de origen africano, significa caserío. En este barrio, los negros eran dueños de pequeños comercios y las mujeres, por lo general trabajaban como empleadas domésticas.

Tres siglos de colonia, un siglo casi con el Perú y más de ciento cuarenta años de existencia con soberanía chilena son los que la raza negra ha compartido y sufrido junto al valle y el mar.

3.- Cultura de los afrodescendientes en Chile.

Destaca que el aporte de la cultura afrodescendiente se manifiesta en muchos aspectos, por ejemplo, en nuestra lengua encontramos vocablos africanos, tales como banana, bochinche, ganga, entre otros.

Así también, se dice que nuestro baile nacional, la cueca, tiene matices africanos que se manifestaron en la Zamacueca, baile afroperuano de gran moda en los años posteriores a la Independencia y antecesora de nuestro baile nacional. Además, se la vincula a la payada vocal, poesía improvisada cantada en décimas, con grandes exponentes afrodescendientes como el mulato Taguada, quien, encontró la muerte tras haber sido vencido en la lucha de payas que duró ochenta horas.

Informa también, que la “Pascua de los Negros”, que ya es parte de nuestra sociedad chilena, tiene sus raíces en el pueblo africano, sus orígenes se remontan al Siglo XVIII, cuando los nativos de algunas regiones del sur del continente bailaban y rendían culto al niño Dios. Durante la colonia, esta celebración daba la oportunidad para que los esclavos negros y mestizos celebraran el nacimiento de Jesús, identificándose con el mago de raza negra llamado Baltasar.

Destaca que en Arica se encuentra la “Ruta del Esclavo” el cual es un circuito etnoturístico que busca difundir en su recorrido las costumbres y tradiciones de los esclavizados africanos que fueron traídos a América hace más de cuatrocientos años, acompañando a los conquistadores.

Señala que existen importantes reconocimientos del aporte cultural afro, en el año 2010 el reconocimiento “Tesoros Humanos Vivos”, fue entregado a la agrupación de afrodescendientes ariqueños Club Adulto Mayor “Julia Corvacho”, en una iniciativa propiciada por la UNESCO e implementada en nuestro país por el Consejo de la Cultura. A la vez, un creciente interés en el mundo académico en la historia afrodescendiente se materializa en importantes publicaciones, a saber, en el año 2006, el N° 25 de la revista Cuadernos de Historia de la Universidad de Chile fue dedicado casi íntegramente al tema afro. Lo mismo sucedió el año 2007, con ocasión del Congreso “Huellas de áfrica en América: perspectiva para Chile” en la misma universidad. En la literatura, destacan el libro “Y Llegaron con Cadenas” publicación realizada por la Universidad de Tarapacá y el Consejo de Cultura, con autores como Alberto Díaz Araya, Luis Galdámes y Rodrigo Ruz Zagal;  Marta Salgado Henríquez con su libro “Afrochilenos, una historia oculta”; “Lumbanga: Memorias orales de la cultura afrochilena” de Cristian Báez Lazcano, y “Oro Negro” del periodista Gustavo DelCanto, son alguna de las obras más destacadas.

4.- Población afrodescendiente en Chile.

Hace presente que no es posible otorgar una cifra exacta del número de afrodescendientes en Chile, incertidumbre que se explica por la falta del reconocimiento legal de este pueblo. Sin embargo, luego de años de lucha, informa que el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile realizó en el año 2013 la primera encuesta de caracterización de la población afrodescendiente en la región de Arica y Parinacota, arrojando certeros datos.

En efecto, indica una población estimada de 8.415 afrodescendientes equivalentes a un 4.7% del total de la población en la región de Arica. En términos de hogares se observa que existen 3.317 hogares con al menos un miembro que se reconoce como afrodescendiente, lo que corresponde a un 6,2% de los hogares de Arica y Parinacota. Por su parte, la composición sociodemográfica indica que la población afrodescendiente corresponde a 3.719 hombres y 4.696 mujeres equivalentes a un 44,2% y un 55,8% respectivamente. Respecto a su distribución según estrato, los resultados indican que la población afrodescendiente se ubica en un 89,2% en las zonas urbanas y un 10,8% en zonas rurales. Al momento de caracterizar culturalmente a la población residente en hogares con presencia afrodescendiente se observa un reconocimiento alto de un 55,9% de la población, un reconocimiento medio de un 37,0% y un bajo reconocimiento de un 7,0%. Respecto a la participación de prácticas culturales se evidencia que hay un 10,7% de alta participación, un 45,9% de participación media y una baja participación de un 43,4% de la población afrodescendiente.

Resalta el creciente número de organizaciones sin fines de lucro que buscan el reconocimiento de sus ancestros, obteniendo importantes logros, entre los que destaca la creación de la oficina de atención especializada para comunidades afrodescendientes en la Ilustre Municipalidad de Arica.

En síntesis, señala que, si bien el número de afrodescendiente en nuestro país no está determinado, no se puede desmentir que existen y que son parte de nuestra ciudadanía, marcando una fuerte presencia en la región de Arica y Parinacota.

Estudios recientes han determinado que un chileno promedio contiene en su genética un 3,81% de africano, un 44,34% de americano y un 51,85% de europeo.

5.- Legislación nacional en la materia.

Menciona que ha habido escasas iniciativas en esta materia y que la más importante y que sirvió de base a este proyecto, es el boletín N° 6.655-17, que ingresó a trámite legislativo en el 2009.

6.- Reconocimiento internacional.

            Relata que en octubre del año 2000 se realizó en Chile el Seminario Regional de expertos para América Latina y el Caribe sobre Medidas Económicas, Sociales y Jurídicas para Luchar contra el Racismo, realizando especial referencia a los grupos vulnerables en el que se reconoció la discriminación racial y étnica que sufren los pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes. Instancia de la cual surgieron importantes compromisos de las naciones partícipes.

Luego, se celebró la Conferencia Preparatoria de las Américas Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las formas conexas de Intolerancia. Esta reunión, auspiciada por la Oficina de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sirvió como foro regional para la preparación de la III Conferencia Mundial de la ONU contra el Racismo, realizada el año 2001 en Durban, Sudáfrica.

Hace presente que la División de Población de Cepal (CELADE), recomendó a sus estados miembros la inclusión de la variante afrodescendiente en las políticas públicas, y en concreto, en los censos de la población, organizando en el año 2008 en la ciudad de Santiago de Chile el seminario “Censo 2010 y la inclusión del enfoque étnico. Hacia una construcción participativa con pueblos indígenas y afrodescendientes de América Latina”, contando con la participación de representantes del INE.

Subraya que incluso Argentina, país que tradicionalmente es considerado de blancos y europeos, incluyó en el año 2010 la variable afrodescendiente en sus muestras censales, con más de dos millones de afroargentinos.

7.- Compromiso de la Presidenta de la República.

Al respecto, informa que la ex Presidenta, señora Michelle Bachelet ha manifestado su preocupación por el pueblo indígena. En su plan de gobierno señala lo siguiente: “Queremos un Chile de todos con los Pueblos Indígenas incluidos plenamente. Miramos nuestra historia, lo que hemos hecho bien, lo que está pendiente y lo que hay que corregir. Una nueva relación deberá estar basada no sólo en los derechos individuales sino también en los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, con una propuesta real de participación y superación de toda forma de marginación, racismo y discriminación. Reconocemos así que el Estado y la sociedad chilena mantienen una deuda histórica. No hemos logrado su pleno reconocimiento y por ello tenemos grandes desafíos por delante”.

En esa línea, recuerda que el ex Ministro de Bienes Nacionales Víctor Osorio, declaró en una visita al valle de Azapa para resolver asuntos de la población afrodescendiente que: “para el Gobierno de Chile es primordial construir una sociedad que tenga diversidad como uno de sus valores fundamentales. Es muy relevante poder respaldar a la comunidad de afrodescendientes de Arica, con todos los recursos que tengamos a nuestra disposición. […].Vamos a trabajar para que efectivamente se pueda materializar en el más corto plazo posible. Tenemos un compromiso muy profundo por construir un país que sea multicultural, que ame su diversidad. Los afrodescendientes nos señalaron que han vivido una historia de discriminación y exclusión […]. Hemos querido transmitir el mensaje del Gobierno de Chile, que vamos hacer lo que esté a nuestro alcance para ponerle fin de forma definitiva a esa historia de discriminación y exclusión, para que efectivamente tengamos un país en que todos sus colores puedan tener expresión”.

Reconoce que si bien, las palabras de la ex Presidenta se remiten específicamente a los pueblos originarios e indígenas y no pueden extrapolarla a la de pueblo afrodescendiente, rescatan de aquello el compromiso con la abolición de cualquier otra forma de discriminación, y, por sobre todo, de la labor pendiente del reconocimiento de las diversas culturas que componen nuestro país.






8.- Conclusiones e ideas matrices.

Observa que la cultura afrodescendiente de Chile constituye una realidad compleja, resultado de un largo proceso de conservación, recreación y transformación de acuerdo a las condiciones socio históricas y económicas que les ha correspondido vivir. Hace hincapié en que es tiempo de corregir nuestros errores y olvidos, y que las palabras país multicultural, multirracial y diverso tengan un real sentido.

Argumenta que por estas consideraciones presentaron este proyecto de ley que tiene por idea matriz el reconocimiento legal del pueblo tribal afrodescendiente chileno, y que de dicho reconocimiento se derivan objetivos como la obligación del Estado de promover su cultura y respetar sus símbolos, la obligatoriedad de incluir dentro del plan de educación nacional la historia de los afros y que sean incorporados como categoría en las encuestas censales del 2017-2022 a lo largo y ancho del país, información valiosa para la correcta promoción de políticas de inclusión para este importante pueblo tribal.

Todas estas medidas permiten disminuir las acciones de discriminación institucional y social que este pueblo ha sufrido por más de cuatrocientos años, cumpliendo a su vez con las obligaciones internacionales asumidas por Chile.

Finalmente, hace presente que el proyecto es presentado con el respaldo y colaboración sustancial de las organizaciones afrodescendientes de la región de Arica y Parinacota O.N.G. Oro Negro y O.N.G. Lumbanga, conscientes de la importancia de reconocer al pueblo tribal afrochileno.


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DISCUSIÓN EN GENERAL


Al iniciar el estudio del proyecto de ley en informe, en sesión de 1 de octubre de 2018, la Comisión recibió en audiencia a la Presidenta de la Organización No Gubernamental Oro Negro y Miembro de la Mesa Política Tribal Afrodescendiente, señora Marta Salgado, quien luego de acompañar un powerpoint de su presentación señaló que este proyecto de ley busca el respaldo de Sus Señorías para el reconocimiento de la comunidad afrodescendiente chilena de la XV Región Arica y Parinacota.

En seguida, informó que los africanos esclavizados llegaron mayoritariamente al Virreinato del Perú y en menor cantidad al Reino de Chile, y reparó que este movimiento de personas fue un verdadero holocausto que afectó a unos veinte millones de personas.

En cuanto a la presencia de la población afrodescendiente en Chile, indicó que en el año 1777 el Gobernador Jáuregui realizó un Censo que arrojó que en el Reino de Chile un 73,5% de sus habitantes eran blancos; un 7,9% mestizos; un 8,6% indígenas y un 9,8% negros.

Por su parte, consignó que la Junta de Gobierno en el año 1813 efectuó un Censo que dio como resultado que un 6% de la población era afrodescendiente, incluyendo a negros, zambos y mulatos. No obstante, previno que este CENSO no se realizó en la ciudad de Santiago.

Comentó que en las diversas batallas de la independencia participó el Batallón de Infantes de la Patria, formado por afrodescendientes que eran maestros de artesanos y mencionó especialmente al mulato José Romero, integrante del citado batallón, que combatió bajo las órdenes de José Miguel Carrera y que después se desempeñó como Oficial de Sala de la Cámara de Diputados. También, refirió que en 1811 se dictó la Ley de Libertad de Vientres y en 1823 la Ley que Abolió la Esclavitud.

Con la Guerra del Pacífico, hizo presente que Chile se anexó los territorios correspondientes a las Regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, que originalmente eran administradas por la República del Perú, con un alto porcentaje de población afrodescendiente, concentrándose especialmente en la ciudad de Arica, que según se comenta fue fundada por el señor Lucas Martínez Vegaso en 1540, después que el rey de España le diera en encomienda el territorio entre Moquegua y Tarapacá, y fue quien trajo los primeros esclavos a la zona.

Hizo presente que en 1846, de acuerdo a un Censo de la época se estimó que el 50% de la población de la Provincia de Arica era negra. En 1871,  dicha esta cifra se redujo a un 32 %, pero también se detectó que un 26% de la población era mestiza. En general, apuntó que todos los Censos demuestran que la mayoría de los afrodescendientes ariqueños vivían en la ciudad, y no en los valles, ya que el puerto era la gran fuente de empleo.





Posteriormente, mencionó los tratados internacionales que amparan a la población afrodescendiente de Arica. En particular, nombró a la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención Interamericana contra toda Forma de Discriminación e intolerancia; la Declaración y Programa de Acción de Durban; el Convenio 169 de la OIT, y la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Subrayó que en el año 2013 el Instituto Nacional de Estadísticas realizó la primera encuesta de caracterización de población afrodescendiente en la Región Arica y Parinacota, cuyos resultados arrojaron que 8.415 personas eran de origen afrodescendientes, lo que corresponde a un 4,7% de la población. Resaltó que este estudio generó una serie de políticas públicas en favor del movimiento afrodescendiente, asignándosele un presupuesto de 166.000.000 de pesos en la Partida correspondiente a la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo.

Por otro lado, informó que participaron en la consulta a los pueblos originarios y tribales del Convenio 169 de la OIT para creación del Ministerio de las Culturas las Artes y el Patrimonio, puesto que, de acuerdo a las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, están dentro de la categoría de pueblos tribales y como tal les es aplicable el citado Convenio.

En seguida, mencionó su cultura, tradiciones y el trabajo que han realizado para lograr este reconocimiento. Como parte de las tradiciones culturales afroariqueñas, mencionó la Fiesta de las Cruces de Mayo, sus tradiciones culinarias y, en particular, destacó las roscas con miel de caña de azúcar y el picante de mondongo. Asimismo, trajo a colación el Baile de Morenos del Rosario de la Virgen de las Peñas de Livilcar; la danza tumba de carnaval, y la Pascua Negra.

También, consignó que el proyecto internacional denominado “Candela de Componente Genético Africano” realizado en México, Colombia, Paraguay y Chile estableció que en nuestro país el 4% del componente genético de la población corresponde a la raza africana.

Luego, se refirió a sus logros locales y nacionales. Al efecto, destacó su participación en la creación de “la Ruta del Esclavo”; en el establecimiento de la Oficina de Desarrollo Afrodescendiente; en el reconocimiento de “Tesoros Humanos Vivos”; en su inclusión en el informe anual del Instituto Nacional de Derechos Humanos; en el diseño del plan de trabajo elaborado por la Secretaría Regional Ministerial del Ministerio de Desarrollo Social que tiene cuarenta y tres objetivos y setenta y cinco acciones, y en la participación en la consulta previa para la creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Al concluir, señaló que lo expuesto muestra un breve resumen de la historia de lucha de los Afrodescendientes de la Región de Arica y Parinacota, que arribaron en 1540, y que llevan más de cuatrocientos setenta y cinco años en la zona con una cultura, historia, tradiciones propias y con lazos familiares que los caracterizan hasta hoy día.

En seguida, el Honorable Senador señor Insulza destacó la presencia de la señora Marta Salgado en su calidad de promotora de este movimiento, que pretende rescatar a la cultura afrodescendiente del país y subrayó que esta población lleva más cinco siglos en Chile y que de acuerdo al Censo de 1813 la población de Arica era mayoritariamente afrodescendiente.

Señaló que ha llegado el momento de reconocer su cultura y presencia, teniendo presente que más de un 4% de la población nacional son afrodescendientes, y consignó que de aprobarse este proyecto de ley es altamente probable que esta cifra aumente.

Por lo anterior, estimó que es urgente aprobar esta iniciativa legal porque es hora de hacer justicia histórica con este pueblo y, en ese contexto, resaltó que se les debe dar un reconocimiento legal, aceptar sus tradiciones, incluirlos en los programas de estudio, establecer su derecho a ser consultados respecto de las medidas administrativas o legislativas susceptibles de afectarles, e incluirlos en los Censos.

La señora Marta Salgado señaló que le interesa dejar en claro que ellos no son parte de un movimiento migratorio, porque son personas trasplantadas que fueron forzadas a dejar África para venir a América, e informó que han trabajado con las funcionarias de JUNJI de Arica para enseñar su cultura y que puedan transmitírselas a los niños.

El Honorable Senador señor Kast valoró que este proyecto de ley rescata la necesidad de generar una mayor comunión y cohesión entre las distintas culturas que habitan en el país y comentó que gracias a su experiencia de vivir en Cuba pudo conocer la riqueza cultural de los afrodescendientes. Luego, consultó a cuánto asciende la población afrodescendiente actual en la Región de Arica y Parinacota.

La señora Marta Salgado respondió que actualmente bordean las 11.000 personas y dio cuenta que además de los afrodescendientes propiamente tal existe una gran cantidad de personas que adscriben a su cultura y tradiciones, especialmente en el ámbito de los jóvenes.


La Honorable Senador señora Muñoz D´Albora junto con manifestarse a favor de esta iniciativa legal, planteó a Sus Señorías votar en esta sesión la idea de legislar en la materia y, luego, en la discusión particular, invitar a los representantes del Ministerio de Desarrollo Social, del Ministerio de Educación y del Instituto Nacional de Derechos Humanos, así como a la Subsecretaría de Derechos Humanos y al analista de la Biblioteca del Congreso Nacional, para conocer su visión y alcances respecto del proyecto.

- Puesto en votación el presente proyecto de ley, fue aprobado en general por la unanimidad de sus miembros presentes, Honorables Senadores señora Muñoz D´Albora y señores Kast y Latorre.




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TEXTO DEL PROYECTO


A continuación, se transcribe literalmente el texto del proyecto de ley despachado por la Honorable Cámara de Diputados y, que vuestra Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía propone aprobar en general:




PROYECTO DE LEY:


“Artículo 1°.- La presente ley otorga el reconocimiento legal al pueblo tribal afrodescendiente chileno, y a su identidad cultural, idioma, tradición histórica, cultura, instituciones y cosmovisión.

Artículo 2°.- Se entiende por afrodescendientes chilenos al grupo humano que, teniendo nacionalidad chilena en conformidad a la Constitución Política de la República, comparte la misma cultura, historia, costumbre, unidos por la conciencia de identidad y discurso antropológico, descendientes de la diáspora africana y que se identifica a sí mismo como tal.



Artículo 3°.- Los saberes, conocimientos tradicionales, medicina tradicional, idiomas, rituales, símbolos y vestimentas del pueblo tribal afrodescendiente chileno son y serán valorados, respetados y promocionados por el Estado, reconociéndolos como patrimonio cultural inmaterial del país.


Artículo 4°.- El sistema nacional de educación de Chile procurará contemplar una unidad programática que posibilite a los educandos el adecuado conocimiento de la historia, lenguaje y cultura de los afrodescendientes, y promover sus expresiones artísticas y culturales desde el nivel preescolar, básico, medio y universitario.


Artículo 5°.- Los afrodescendientes tienen el derecho a ser consultados mediante el Convenio N° 169, de la Organización Internacional del Trabajo, sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles, en particular aquellas que digan relación a políticas sociales, culturales y educacionales o que afecten a la comunidad afrodescendientes en sus derechos de tercera generación.


Artículo 6°.- El Estado procurará incluir en censos de la población nacional la categoría afrodescendiente dentro del grupo tribal afrodescendiente de acuerdo al Convenio N° 169, de la Organización Internacional del Trabajo, sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, desde la aprobación y publicación de esta ley.


Artículo 7°.- Lo dispuesto en los artículos 4° y 6° podrá ser ejecutado mediante la dictación de reglamentos, por parte de los ministerios y demás autoridades competentes.”.



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Acordado en la sesión celebrada el día 1 de octubre de 2018, con asistencia de los Honorables Senadores señora Adriana Muñoz D´Albora (Presidenta) y señores Felipe Kast Sommerhoff y Juan Ignacio Latorre Riveros.

                                               Sala de la Comisión, a 3 de octubre de 2018.


































                                                           XIMENA BELMAR STEGMANN
                                                                            Secretario






RESUMEN EJECUTIVO

INFORME DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS, NACIONALIDAD Y CIUDADANÍA RECAÍDO EN EL PROYECTO DE LEY QUE OTORGA RECONOCIMIENTO LEGAL AL PUEBLO TRIBAL AFRODESCENDIENTE
BOLETÍN nº 10.625-17

I.        OBJETIVO DEL PROYECTO PROPUESTO POR LA COMISIÓN: otorgar un reconocimiento legal al pueblo tribal afrodescendiente chileno, por ser un elemento constitutivo de nuestra Nación y por su relevante aporte a la cultura chilena.

II.       ACUERDOS: aprobado en general (3x0).

III.      ESTRUCTURA DEL PROYECTO APROBADO POR LA COMISIÓN: consta de siete artículos.

IV.     NORMAS DE QUÓRUM ESPECIAL: no tiene.

V.      URGENCIA: no tiene.

VI.     ORIGEN INICIATIVA: Cámara de Diputados. Moción de los Honorables Diputados de los Honorables señoras Karol Cariola y Marcela Hernando y señores Issa Kort, Vlado Mirosevic, Luis Rocafull y Leonardo Soto; de la actual Honorable Senadora señora Yasna Provoste, y de los ex Diputados señores Ramón Farías, Daniel Melo y Roberto Poblete.

VII.    TRÁMITE CONSTITUCIONAL: segundo.

VIII. APROBACIÓN EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS: aprobado en general por 91 votos a favor, ningún voto en contra y 1 abstención.

IX.     INICIO TRAMITACIÓN EN EL SENADO: el 17 de octubre de 2017.

X.      TRÁMITE REGLAMENTARIO: primer informe, sólo en general.

XI.     LEYES QUE SE MODIFICAN O QUE SE RELACIONAN CON LA MATERIA:
1.-     La Constitución Política de la República artículos 1°, 5° y 19 numerales 2° y 11°.
2.-     El Convenio N° 169 de la OIT, promulgado por el decreto N° 236, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 2008, publicado en el Diario Oficial el 14 de octubre de 2008.
3.-     La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948.

4.-     La Convención Americana Sobre Derechos Humanos, denominada "Pacto de San José de Costa Rica", suscrita por la República de Chile el 22 de noviembre de 1969, promulgada por el decreto supremo Nº 873, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 1990, publicado en el Diario Oficial del 5 de enero de 1991.
5.-     El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966, promulgado mediante decreto supremo Nº 778, del Ministerio de Relaciones Exteriores, publicado en el Diario Oficial el 29 de abril de 1989.
6.-     El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado por la Asamblea General de la ONU el 16 de diciembre de 1966, promulgado mediante decreto supremo N° 326, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 1989, publicado en el Diario Oficial del 27 de mayo de 1989.
7.-     La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, adoptada por la Asamblea General el 21 de diciembre de 1965, promulgado mediante el decreto supremo N° 747, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 1971, publicado en el Diario Oficial el 12 de noviembre de 1971.


lunes, 15 de octubre de 2018

HISTORIA DEL PROYECTO DE LEY DE RECONOCIMIENTO DE LOS AFROCHILENOS.


 Fue en el año 2008, cuando se dieron los primeros pasos para el reconocimiento legal de los afrochilenos. La Organización Lumbanga, tomó contacto con el entonces diputado Antonio Leal L, que representaba a la Región de Atacama para buscar una forma de redactar una moción de Ley para ser presentada al Congreso Nacional. A las reuniones fue invitada la ONG Oro Negro, y entre ambas agrupaciones y el mencionado diputado, se elaboró la redacción del Proyecto, que constaba de amplios considerandos de contenido histórico, costumbristas, de trabajo de reconocimiento y organizacional, especialmente aportes de investigadores, la Conferencia de Santiago y la Declaración de la Conferencia de Durban, y el trabajo que hasta ese momento desarrollaban las agrupaciones afroariqueñas.

La propuesta constaba de seis artículos, de los cuales el primero de ellos decía textualmente: “ Artículo 1.- El Estado de Chile reconoce la existencia de la etnia afrodescendiente que habita su territorio y el derecho de sus comunidades e integrantes a conservar, desarrollar y fortalecer su identidad, instituciones y tradiciones sociales y culturales. Con gran esperanza, este Proyecto fue presentado en la Cámara de Diputados, el 13 de Agosto del 2009.viajando especialmente para ello, la Presidenta la ONG ORO NEGRO, Marta Salgado .La Moción fue registrada con el n° 6655-17 contando con el patrocinio del impulsor, diputado Antonio Leal, y de los parlamentarios de la época, señora Ximena Valcarce y señor Fulvio Rossi.  

 La Comisión de Derechos Humanos citó en una oportunidad al representante de Lumbanga, Cristian Báez L. y de la ONG Oro Negro, John Salgado M, a fin de escuchar sus argumentos. Desafortunadamente, con posterioridad a dicha audiencia, la Comisión no se pronunció sobre este Proyecto, por lo cual transcurrido el tiempo, y de acuerdo a lo dispuesto en el Art.18 del Reglamento de la Cámara, esta moción fue archivada.

 Sin embargo, las organizaciones afroariqueñas, con posterioridad a la presentación de la Moción de Ley, continuaron con las incidencias en pro del reconocimiento. Es así como en el año 2009, se realizó con el apoyo del Gobierno Regional de la época, dirigido por don Luis Rocafull L. una encuesta bastante amplia entre las familias que se auto reconocieron como afrodescendientes. Esta investigación fue denominada popularmente “Censo Afro”, aunque, en estricto rigor, no correspondía científicamente a tal denominación. La actividad fue apoyada por diversas organizaciones y en su lanzamiento se contó con la presencia de autoridades de la Dirección de Organizaciones Sociales, del PNUD y varios observadores de agencias internacionales. Los resultados fueron publicados posteriormente como un aporte al trabajo y se referían sobre todo a temas como trabajo, vivienda, salud, educación y similares.

 Como el primitivo proyecto no presentaba ningún avance, las organizaciones empezaron nuevas movilizaciones que fueron lideradas por la ALIANZA DE ORGANIZACIONES AFRODESCENDIENTES, presidida en ese entonces por Marta Salgado Henríquez. Estas movilizaciones llevaron a efectuar protestas pacíficas en la Intendencia Regional, y protestas “musicales” al son de los tambores por las calles de Arica, exigiendo el reconocimiento y la inclusión en el Censo 2012. Como consecuencia de estas movilizaciones, y de otras actividades similares, el Gobierno Regional obtuvo Presupuesto del erario Nacional, y así es como con fecha 27 de Octubre del 2011, se firmó un Convenio para realizar, a través del Instituto Nacional de Estadísticas, una gran Encuesta en la Región de Arica y Parinacota, para determinar la cantidad de personas que se reconocían como afrodescendientes.

 A la firma concurrieron el Intendente Subrogante don Patricio López, los diputados Orlando Vargas y Nino Baltolú, el Director Nacional del Ine, y los dirigentes de las organizaciones afrodescendientes de Arica. Durante varios meses se realizaron las diligencias y capacitaciones para que los encuestadores del Ine, dirigidos por un equipo especial llegado de Santiago, más los funcionarios locales, dirigidos por don Jean Pierre Foschi, llevaran a cabo la tarea de realizar esta mega encuesta, cuyos resultados se presentaron oficialmente el 6 de febrero del 2014, y que dieron como resultado que un 4,7% de la población regional se reconoció como afrodescendiente. Si bien este trabajo científico no dio lugar como se esperaba a ser incluidos en el Censo abreviado del 2017, sirvió como base fundamental para la redacción de un nuevo Proyecto.

 Es así como en Mayo del 2014, gracias al apoyo del diputado Luis Rocafull L., que facilitó su oficina, se comenzaron las reuniones a fin de elaborar un nuevo Proyecto que incluyera los datos de la Encuesta Encafro, como asimismo los trabajos académicos, especialmente el realizado por el equipo liderado por el doctor Alberto Díaz, cuyo resultado fue la publicación del Libro “Y llegaron con cadenas” que ha sido un valioso aporte  con la inclusión de datos censales del pasado ariqueño. En dichas reuniones con la colaboración de don Sergio Vásquez Abett de la Torre, se llegó a la redacción final de un anteproyecto, el cual revisado por los abogados, dio forma al Proyecto presentado el 14 de Abril del 2016 a la Cámara de Diputados, registrado esta vez con el nº 10625-17,el que fue patrocinado por el Diputado Rocafull y contó con el apoyo de las diputadas Cariola, Hernando ,Provoste y de los diputados Opazo, Farías, Kast, Melo, Mirosevic, Poblete, Soto

.Este Nuevo Proyecto fue aprobado por la Comisión de Derechos Humanos por unanimidad y en la Sala de la Cámara de Diputados por 91 votos a favor y 1 abstención. Recibido por el Senado, este proyecto fue considerado y debatido con fecha 1 de Octubre, en la Comisión de Derechos Humanos a la que asistió Marta Salgado H, Presidenta de la ONG Oro Negro, Ana María Nieto por la Agrupación Tumba Carnaval, don Sergio Gallardo Alfaro, por la Mesa Técnico Política Afrodescendiente,y don Marco Llerena Rodríguez, Director de la ONG Oro Negro.

 La Presidenta hizo una exposición extensa sobre los afrochilenos, y después de ser oída, la Comisión resolvió, por unanimidad, la aprobación del Proyecto y su envío a la Sala del Senado, donde actualmente se encuentra para su discusión. El Art.1º del Nuevo Proyecto dice:” “Artículo 1°.- La presente ley otorga el reconocimiento legal al pueblo tribal afrodescendiente chileno, y a su identidad cultural, idioma, tradición histórica, cultura, instituciones y cosmovisión. Es importante mencionar que en todo el proceso en el Senado, se contó con el total apoyo de los Senadores de Región, don José Durana Semir y José Miguel Insulza Salinas, con el compromiso del Presidente del Senado don Carlos Montes Cisternas y la deferencia con que fueron recibidos en el Senado, los diferentes integrantes de las organizaciones que viajaron en varias oportunidades para agilizar este Proyecto de Ley.

 Han sido prácticamente diez años de una actividad centrada en una lucha llevada en forma pacífica y cultural, pero no por eso menos firme y consecuente, a fin de que el Pueblo Tribal Afrochileno, sea reconocido en base a los antecedentes históricos, y la existencia de una cultura viva y presente en la XV Región de Arica y Parinacota.







martes, 18 de septiembre de 2018

DE LA ZAMACUECA PERUANA A LA CUECA CHILENA.









“Al salir yo en mi segundo viaje a la República Argentina, en mayo de 1824, no se conocía este baile. A mi vuelta en 1825, ya me encontré con esta novedad. Desde entonces, Lima nos proveía de sus innumerables y variadas zamacuecas, notables o ingeniosas por la música que inútilmente tratan de imitarse entre nosotros. La especialidad de aquella música consiste particularmente en el ritmo y colocación de los acentos, propios de ella, cuyo carácter nos es desconocido, porque no puede escribirse en las figuras comunes de la música”  Así relataba José Zapiola, músico chileno nacido en 1802, los inicios de este baile que se ha convertido con el correr del tiempo, en nuestra danza nacional, conocido simplemente como Cueca, desde aproximadamente principios del Siglo XX.
¿Cómo y dónde nació la zamacueca, baile que llegó, como dice el músico  “desde Lima”? Antiguas relaciones de viajeros extranjeros, mencionan a una danza que se bailaba  especialmente en el famoso Festival de Amancaes, lugar cercano a Lima, lugar al que  iban  en caravana desde encopetados señores a gente del pueblo. Hasta un virrey de la época colonial acostumbraba ir en su lujoso carruaje.  En el lugar se armaban ranchas, se comía y se bailaban las danzas populares esas que en la sociedad limeña de los salones no eran bien miradas. En  esa fiesta, reinaba la zamacueca como ama y señora, tal como lo deja plasmado el famoso acuarelista peruano Pancho Fierro. Generalmente los intérpretes eran un “negro” y una “negra” o zambos como también se les llamaba.
En el Callao, el puerto peruano cercano a Lima, un viajero describe la danza:

"La acción tenía por intérpretes un negro y una zamba. El hombre, desnudo hasta la cintura, parecía orgulloso de un torso donde se podía seguir el juego de los músculos a través de una piel sombría y lisa, como esos guijarros que la mar hace rodar en la ribera. La mujer llevaba un jubón con voladas enteramente abigarrado de rojo y naranja; había dejado caer el chal de lana azul que estorbaba a su pantomima, y su camisa sin mangas estaba apenas suspendida de las espaldas por el lazo mal anudado de una jareta. Llegamos al desenlace de una resbalosa; tal nos pareció al menos la danza ejecutada. Un intervalo tuvo lugar, durante el cual coristas y bailarines pidieron al licor argentado del Pisco acrecentamiento de energías e inspiraciones nuevas. A una nueva señal de la orquesta, el negro y la zamba avanzaron y colocados frente el uno al otro, tomaron los dos una actitud fieramente provocante de desafió, mientras el coro entonaba la canción siguiente:

 Tú dices que no me quieres;
¿Por qué no me quieres di? 
Yo dejo de ser querido 
¡Solo por quererte a ti! 
Ahora  zamba y  como  no.

"La mujer tenía en la mano derecha su pañuelo desplegado, al cual un impulso imprimía un movimiento de lenta rotación que parecía llamar al caballero. Este, los codos hacia afuera y las manos ceñidas a las caderas, se aproxima balanceándose con confianza; la bailarina, entonces con artimañas llenas de coquetería, comienza una serie de deslizamientos y de piruetas con la intención aparente de evitar la mirada de su compañero, que, por su lado, se agota en vanos esfuerzos por mirarla en la cara.

"Pronto, cansado de una maniobra estéril, se pone a saltar para su propia satisfacción y simula  indiferencia. La zamba va al punto de nuevo a su encuentro zapateando con una belicosidad encantadora. Después, retrocede, vuelve de nuevo y reconquista su prestigio prodigando tesoros de gracia y de flexibilidad. El negro, encadenado de nuevo a su persecución, imitaba lo mejor que podía sus caprichosas evoluciones. Ella, ora se balanceaba lentamente, como el ave que se cierne y oscila antes de abatirse, ora se inquietaba como un pez alarmado por un ruido. Sus movimientos, a veces de una regularidad perfecta, se transformaban de repente y se tornaban vivos, desiguales, incomprensibles. A medida que la acción se desarrollaba, los guitarreros rascaban sus instrumentos con más furia; el choque acompasado de los puños hacia estremecer los frascos sobre la mesa vacilante, y los asistentes, en una sola voz común, cantaban a todo pulmón:

Quisiera ser como el perro
Para amar y no sentir,
El perro como es paciente
Todo se le va en dormir;
Ahora, zamba y como no.

"La danza tomó pronto un carácter vehemente; las piruetas y los deslizamientos dejaron lugar a los gestos apasionados, a las posturas lascivas, a las expresiones cada vez más ardientes e impetuosas. Las miradas de los bailarines, clavadas la una en la otra, se devolvían sus llamaradas, sus rodillas se entrechocaban, sus caderas se estremecían como galvanizadas, enérgicas palpitaciones hacían ondular su pecho. En fin, una conmoción febril recorría el cuerpo del negro. Se diría que concentraba en suprema aspiración magnética todas las potencias de su voluntad. La zamba se resistía contra este llamado fascinador; pero sus pasos inciertos la reconducían siempre hacia aquel de quien quería huir; desgreñada, jadeante, vencida, ella acababa por caer entre los brazos del negro, que la levanta triunfante y la deposita medio pasmada sobre un sofá en medio de una explosión de bravos".

Al parecer por la descripción, la danza tenía un alto contenido erótico en toda su interpretación. Tal vez por esa razón las personas de la alta sociedad y, por supuesto la Iglesia, siempre entrometiéndose en los usos de las personas, la combatían y la despreciaban como “baile lascivo”

Esa es la danza, nacida claramente por la mezcla de  diversos elementos, especialmente por el toque africano, la que llega a Chile en 1824, como dice Zapiola, probablemente traída por las bandas de músicos que volvieron del Perú,

En Chile la zamacueca limeña se toma  los lugares de diversión de la época, las famosas “chinganas”. Como la describe el  viajero francés D’ Orbigny al conocer una de ellas en Valparaíso: “Las chinganas son casas públicas, una especie de espectáculo, donde se beben refrescos mientras se ve bailar la cachucha, el zapateo, etc. al son de la guitarra y de la voz; es un lugar de cita para todas las clases sociales, donde se incuban innumerables intrigas, pero donde el europeo se encuentra más frecuentemente fuera de lugar.””

Otra descripción de la chingana hecha por un chileno que la observó en Renca, menciona que  en un patio  había un tabladillo donde se interpretaba la música con arpa y guitarra, y las parejas  bailaban según el que relata ,la” misma cosa” toda la noche, ya que la zamacueca y otros nombres extraños le parecían una música  similar.

Por el año 1844, un marino inglés describe las características de la zamacueca:  El acompañamiento con arpa y guitarra ;el ritmo que se lleva golpeando las manos o tamboreando  en las cajas de la guitarra; la forma de tocar la guitarra y el tono agudísimo que ocupan las cantantes.

Unas hermanas provenientes del pueblo de Petorca, que se dice eran “mulatas”, de  nombre Tránsito, Tadea y Carmen  Pinilla, vinieron a revolucionar  el arte de bailar la zamacueca. Todos los cronistas reconocen que ellas le dieron categoría y elegancia a la danza. Habían sido discípulas de otra mulata, una limeña, apodada “La Monona”, y debutaron en la chingana El Parral de Gómez y en el Café de la Baranda. Fueron tan famosas y su arte tan apreciado que llegaron a subir a los elegantes escenarios del Teatro de Santiago, en la interpretación del Barbero de Sevilla. Su fama se extendió por diversas ciudades. Hasta el conocido  refugiado argentino Domingo Faustino Sarmiento, que fuera más tarde Presidente de su país hizo un elogioso comentario de su arte.

La zamacueca chilena se siguió bailando con altos y bajos durante todo el Siglo XIX, ya a comienzos del  XX  se tienen registros  fotográficos y  de cine que la muestran en las Fiestas Patrias, como el centenario de 1910, y  en Valparaíso en el Parque de Playa Ancha.

La zamacueca, ya convertida en cueca, a lo largo del siglo XIX emigra a Argentina, especialmente al noroeste, donde se la conoce como cueca cuyana, o chilena salteña, a Bolivia donde se expande por diversas regiones, como Cochabamba y Tarija, y regresa al Perú, esta vez con el nombre de “Chilena”. A raíz de los sucesos de la Guerra del Pacífico, un periodista peruano, Abel Gamarra, transforma su nombre a “Marinera” y con ese nombre se conoce hasta el día de hoy. Incluso nuestra danza va más allá, a lejanas tierras mejicanas, donde es llevada, según algunos, por marineros chilenos y allá en la Costa Chica, Estado de Guerrero y Oaxaca la bailan con ese nombre :“La Chilena”, una mezcla de la cueca con los ritmos locales del país.

Decae la Cueca en el Siglo XX con  la modernidad y la llegada de los bailes extranjeros de la época, especialmente los norteamericanos y los caribeños bajo la influencia de las grandes orquestas y del cine sonoro. Queda relegada a los “bajos fondos”, a las fiestas campesinas, y lugares de diversión donde no va la reciente aparecida clase media que quiere identificarse con lo extranjero y desprecia  como ordinaria a la Cueca.

En la década de los 40  algunas personas comienzan a revivir esta danza, junto con las tonadas y canciones. Son conjuntos que proceden de la clase alta acomodada y se identifican con el patrón de fundo, y de él toman  su atuendo, el pantalón rayado, la manta, el sombrero de ala ancha, las corraleras y las espuelas. Con esa indumentaria empiezan a presentarse en escenarios y a grabar los primeros discos hoy llamados vinilos .De ese tiempo, son los Provincianos, los Cuatro Huasos, y posteriormente los Famosos  Huasos Quincheros que perduran hasta hoy. Pero también emergen una variedad de conjuntos que marcan su presencia en la época: Silvia Infantas y los Baqueanos, los Hermanos Campos, el dúo Rey Silva, Los cuatro hermanos Silva, todos ellos retratan  un estereotipo ,el del patrón del fundo , el rodeo y la “china” que es la campesina, que usa vestido de percal floreado. Hasta mediados de los 70 ese tipo de conjuntos  que representaban al baile nacional, comienzan a perder popularidad ;sin embargo, comienza una nueva época, en que se resalta más bien a la cueca urbana, llamada “cueca chora” o “cueca porteña”, alejándose del estereotipo campesino, que por otra parte  no guarda mucha relación en su indumentaria, ni en sus intérpretes, con  los orígenes de la danza, ya que al observar  los antiguos retratos, se puede ver que el traje del campesino o huaso, era absolutamente diferente. Tampoco los músicos eran varones, la interpretación  estaba reservada a las mujeres, las “cantoras” que acompañadas de guitarra, arpa, vihuela y tormento daban vida y alma al baile nacional.

Para finalizar hay que repetir lo que expresa Osvaldo Cádiz, viudo de la maestra Margot Loyola:


“”La Cueca nos identifica a todos como chilenos, pero hay tantas Cuecas chilenas como chilenos existen. Lo que pasa es que hemos tratado de esquematizar la Cueca. Cada región y cada comunidad, manteniendo los parámetros implementados por la tradición, va a ejecutar la danza de una manera distinta. No puede estar normada tantos pasos para acá o tantos pasos para allá, arriba el pañuelo o abajo el pañuelo, en esa parte viene el escobillado o en esa parte no. La Cueca es danza de expresión de libertad.
Estuve hace poco conversando con unos amigos allá en el norte sobre el Cachimbo y la Cueca, les decía que estas dos danzas son como pájaros libres, tenemos que dejarlos volar. Si nosotros las enjaulamos, se nos van a morir.””


miércoles, 16 de mayo de 2018

EL ORIGEN DEL TUMBE AFROARIQUEÑO.





Don José Olivares, profesor y escritor de las costumbres azapeñas, ya fallecido,  entrevistó en una ocasión a la mítica matriarca del Valle de Azapa, doña Julia Corvacho, sobre las diversiones y costumbres del Carnaval. Contaba doña Julia:
“Eran muy divertidos, se jugaba con agua, harina, y cuando se picaban corrían en busca del tizne de las ollas y se lo pasaban por la cara; como coincidía con la bajada del rio, las pozas de los olivos tenían agua achocolatada, la que era aprovechada por los más jóvenes,  para untarse con barro. El Carnavalón era desenterrado de un cerro que estaba ubicado frente a la casa y como su ropa estaba toda deteriorada por el tiempo, se le confeccionaba una tenida nueva. En esta fiesta participaba una viuda que lloraba amargamente al lado de “Ño Carnavalón”…..”Lo que más me gustaba  era el “Tumba Carnaval”, que consistía en ir con un bombo, una quijada y una guitarra bailando en ronda entre hombres y mujeres; la mujer se hacía la difícil, mientras el hombre la coqueteaba haciéndole desprecios, pero a su vez bailando y cantando algunos versos que eran como payas, uno de los versos que recuerdo decía: -Carnaval quisiste tumbar y tumba tai, las mujeres tienes y no me quieres dar.- En el cerro Lluta baja don Pascual con la soga al cuello queriéndose ahorcar. Y los bailarines al terminar la estrofa cantaban a coro: ¡Tumba Carnaval ! ,era el grito que señalaba que la mujer tumbara de un culazo al hombre como una señal que dejara de molestarla, todo esto en una sana alegría. Por la noche en alguna ocasión nos acompañaba el conjunto de los hermanos Quintana, donde se bailaba cha cha cha, valses peruanos y corridos””    


                         

Don Alfredo Wormald Cruz, conocido historiador ariqueño, narraba que por los años 30 las comparsas  de afroariqueños recorrían las calles al son de  bombos y quijadas de burros para marcar el ritmo y que con gran entusiasmo celebraban el Carnaval. Sin embargo, todo parece indicar que el ritmo del Tumbe se practicaba mucho más en el Valle que en la ciudad, ya que como bien lo ha contado doña Azeneth Báez y los recuerdos de su madre,  doña Francisca Ríos,  hoy fallecida,que además de la cueca y el Vals peruano, sé bailaba otro: “”Y, otro baile que no quiere mencionar, pero finalmente termina  entregando  algunos datos entre risas y ademanes  de vergüenza: Existía el Baile de la Lumbanga. Yo nunca lo bailé porque era muy niña pero me acuerdo que los mayores se ponían en círculo y comenzaban a golpearse cadera con cadera. Era pura percusión. Tocaban sobre una mesa un barril de aceituna o cualquier cosa….”
La melodía del Tumbe, a pesar de ser sencilla y fácil de entonar, posee un carácter de raigambre afroamericana al ser responsorial (sólo y coro) y mantener una rítmica sincopada en la segunda semifrase que contrasta con la primera.
                                   “Desde el cerro verde, baja don Pascual
                                    Con la soga al cuello, queriéndose ahorcar
                                      Vamos a la plaza que hay mucho que ver
                                       Un negro borracho sobre su mujer “”




El tumbe, como expresa Gustavo Del Canto,” es un baile y una música, entendiéndolo como  un todo integrado, cuya principal característica es el ritmo y la coreografía”  En los primeros años se usaba la quijada de burro o carraca, la cual por las dificultades para ser elaborada o comprada, fue siendo reemplazada por el guiro  y el shekeré; este último, aunque no es un instrumento afroariqueño, fue introducido por el integrante  Roberto Cereceda, como una novedad, elemento que pronto se hizo popular, y que hoy es usado ampliamente por todas las comparsas.









Al llevar la música y el baile del Tumbe a la ciudad, se tuvo que adecuar  al espacio urbano, y  para ser utilizado en pasacalles se elaboraron  o inventaron  coreografías que no se ocupaban en la antigua “Ronda de Tumbe Carnaval”. Así nacieron  los pasos de machete, algodón, raima, invocación y otros que aún se bailan. Fue el aporte creativo de Carolina Letelier y varias jóvenes de la época. Se mantiene  el caderazo, que es  el paso en que la mujer le paga al hombre para “tumbarlo” o “botarlo”







En la música  se ocupan dos membráfonos, el bombo  y el repique, acompañado de campana, güiro y sobre todo como en la actualidad se ha extendido el uso del Shekere.
Un antiguo afroariqueño  vecino del barrio Esmeralda conocido por ser  habitado por numerosas familias afro, es don Arturo Carrasco Cortes, quien tiene vívido el recuerdo de los antiguos carnavales ariqueños en que las comparsas llegaban a la plaza Colón, llevando el ritmo con tambores, palos y sonajeras, pasacalles que hacían para los Carnavales y la Pascua de Negros, perdiéndose la tradición por los años 50. Dice que con el Puerto Libre llegaron muchos habitantes del interior, y los carnavales empezaron a celebrarse con música andina.
                 
El Año 2002, la ONG ORO NEGRO, ejecutó un proyecto Fondart, con el cual se realizaron entrevistas a  personas  afrodescendientes de todas las edades, para rescatar datos históricos sobre las antiguas costumbres. En este trabajo, participaron entre otros, Gustavo Del Canto, Yoni Olis Larronda y Carolina Letelier Salgado.  El resultado de este proyecto fue la creación de la Comparsa Oro Negro, que el 6 de enero del año 2003, hizo un pasacalle por diversas calles de Arica, después de más de 30 años de ausencia. En esta agrupación estaban presentes miembros de las familias Salgado, Corvacho, Huerta, Ríos, Báez, Carbone y Quintana entre otras.

Yoni Olis Larronda, uno de los primeros creadores ha contado  el trabajo para hacer los instrumentos, al principio la idea fue confeccionarlos con los antiguos barriles aceituneros hechos de madera, pero en la práctica, por su peso y dimensiones, no eran adecuados. Se construyeron barriles más chicos, que se colgaban de ambos extremos, para llegar finalmente a los actuales, que  pueden ser  llevados con comodidad  por los músicos. La construcción de estos tambores afroariqueños es actualmente privilegio de solamente dos artesanos: el  mencionado Yoni Olis  y Francisco Piñones, quienes son los poseedores de los secretos del trabajo de artesanía de calidad y buena confección.

    

La primera Comparsa en salir a la vía pública  fue Oro Negro, como dijimos más arriba, el día de la Pascua de Negros del 2003. La agrupación no era muy grande, alrededor de una treintena  de personas, cuya  indumentaria  para los hombres fue un pantalón blanco con una polera amarilla, y para las mujeres, falda “hindú” con blusa de colores y turbantes en el pelo. Llevaba como emblema la bandera de colores amarillo, rojo, negro y verde, que según algunos reproducían los colores de muchos emblemas africanos;  en opinión de otros, el  amarillo es por el desierto, el verde por el valle de Azapa, el negro por la aceituna y el rojo por la sangre. El mismo año la Comparsa fue participante invitada del Carnaval con la fuerza del Sol, y del último Carnaval “Ginga” ariqueña.



Todas las actuales comparsas bailan el Tumbe o Tumba Carnaval. Con un sello propio, las agrupaciones  le dan un diferente  acento, y han agregado nuevos  pasos de bailes, representando otras labores antiguas, como lavanderas y labores de la pesca. Son seis en la actualidad las Comparsas afro de Arica: Oro Negro, Lumbanga, Arica Negro, Tumba Carnaval, Renacer Afro y Palenque Costero. Además existen varios grupos artísticos que han nacido bajo la influencia del Tumbe y que practican esta danza y otras: Alza Raza; Afro Raíces, De la Costa, Africa, Aluna Tambó, Los Morocos, Los Barrileros,Mixtura Negra.
Las Comparsas afroariqueñas participan en varios eventos públicos en la ciudad: la Pascua de Negros, el 6 de Enero, el Carnaval con la fuerza del sol, con la presencia actual de tres agrupaciones; algunas celebran la Víspera de San Juan, otra la Fiesta de San Pedro y San Pablo, además de sus aniversarios, presentaciones en escenarios y actividades fuera de la Región, como ha sido el Festival de los Mil Tambores, Pascua de Negros en Concepción, Carnaval de Tacna y de Iquique.

Pero lo más valioso es que el ritmo nacido en Arica, se ha ido extendiendo a otras regiones, siendo interpretado por numerosas comparsas  de Iquique, Santiago, Concepción, Puerto Montt  entre otras varias. Y es muy importante que la mayoría de las agrupaciones, compuestas por jóvenes estudiantes o profesionales, no sólo bailan por moda pasajera, sino que tras la danza hay un discurso por la historia y el reconocimiento de la herencia afrodescendiente en Chile.


FUENTES: 

" Y llegaron con cadenas"                   Alberto Díaz A y otros.
"  Oro Negro"                                      Gustavo Del Canto L.
"  Afrochilenos, una histroria oculta"   Marta Salgado H.
"  La abuela Julia Corvacho"              José Olivares C.
"  Yoni Olis L."                                     Entrevista radial programa Sentimiento Afro.
"  Archivo fotográfico "                        ONG ORO NEGRO.
"  Archivo prensa digitalizado"            ONG ORO NEGRO




domingo, 13 de mayo de 2018

DECIMOSÉPTIMO ANIVERSARIO DE LA O.N.G. ORO NEGRO.

El 17 de Abril recién  pasado, la Organización No Gubernamental de Desarrollo Oro Negro de Afrodescendientes Chilenos, cumplió su 17º Aniversario. Más conocida como ONG ORO NEGRO, la agrupación nace como una iniciativa de la familia afrodescendiente Salgado y emparentados, y bajo la guía de la dirigente SONIA SALGADO HENRIQUEZ, la que, como resultado de la Conferencia de Durban contra el Racismo y la xenofobia, realizada en esa ciudad Sudafricana, entre el 31 de Agosto y el 8 de Septiembre del año 2001, a la cual Sonia y su hermana Marta asistieron en representación de los afrochilenos, impulsó a la familia mencionada a crear una organización que representara el sentir y los anhelos de los afrochilenos, permanentemente invisibilizados no solamente en la historia nacional, sino también en el acontecer regional.

Es así como un 17 de abril nace la ONG ORO NEGRO, para luchar contra el racismo, la xenofobia, y toda forma de discriminación, como asimismo para impulsar el reconocimiento del pueblo afrochileno, y su inclusión en los Censos Nacionales.

También la ONG, impulsa la cultura y el conocimiento. De esta forma, con fecha 22 de Julio del año 2002, gana el Proyecto Fondart  161646, mediante el cual se crea un "Grupo de Danzas y Música  Negra, para rescatar mediante la recreación artística, las tradiciones culturales de los afrodescendientes ariqueños". Mediante estos fondos otorgados por el Gobierno, se da comienzo a la formación de este grupo de baile, conocido más  adelante  popularmente  como Comparsa Oro Negro, cuyo estreno en las calles ariqueñas tuvo lugar en la Pascua de Negros del Año 2003. Así a través de este grupo cultural, y con la prolija investigación de jóvenes profesionales como Gustavo del Canto, Yoni Olis Larronda, Carolina Letelier Salgado y varios más, se recupera desde los recuerdos de los abuelos, el tradicional baile "Tumbe Carnaval", que hasta la actualidad es el baile tradicional de todas las agrupaciones afro creadas posteriormente.

Pero no solamente los primeros pasos de la ONG fueron  dedicados a la danza. El mismo año 2003, la ONG ORO NEGRO celebra por primera vez el "Día de la Mujer Afro" en los días 25 y 26 de Julio, conmemoración que se ha mantenido hasta el día de hoy por los afrodescendientes de Arica.  En Agosto del mismo año integra la celebración de la mujer indígena y afrodescendiente.

Y asimismo, es la ONG ORO NEGRO, la que da los primeros pasos para que se vuelvan a celebrar ahora en el sector urbano y en la vía pública, antiguas  festividades de los abuelos, como la PASCUA DE NEGROS, y la VÍSPERA DE SAN JUAN, de las cuales, la primera de las nombradas ya está  constituida en Arica como la primera festividad anual de la Región y a la cual acude numeroso público, tanto regional como turistas que visitan la ciudad.

Es también la ONG ORO NEGRO, la primera en hacer notar la necesidad de practicar un Censo de los afrodescendientes chilenos.En efecto, al cumplirse el primer año de vida de la ONG  su Presidenta Sonia Salgado hizo declaraciones al Diario "La Estrella" sobre la necesidad de que los afrochilenos fueran contados en el Censo Nacional.

Así fue el nacimiento de la ONG ORO NEGRO, cuya fundación  y quehacer fue el primer  clamor público sobre la existencia de los afrochilenos, tan negados en la historia nacional.Desde esa fecha, y a través de todos los años, la ONG  ha hecho una vasta labor desarrollada en diversos planos, como todas las incidencias por el reconocimiento legal, piedra fundamental para que los afrochilenos sean reconocidos históricamente y tengan derechos al igual que los pueblos originarios. De esta trabajo, lo más señalado es la aprobación en la Cámara de Diputados de la moción de Ley de reconocimiento, la que se encuentra en la actualidad a la consideración del Senado. Otras de las muchas formas de trabajo son las entrevistas dadas a profesionales, alumnos y periodistas; las asistencias a diversas conferencias en países extranjeros, como EE.UU, Colombia, Venezuela, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador ,Perú  y Honduras. También la ONG ha postulado y puiblicado libros como "Oro Negro" "Conocimiento desde adentro (un capítulo)" y "Afrochilenos una historia oculta".

Muy trascendental fue la lucha de ORO NEGRO, junto a otras organizaciones, para tratar de obtener ser considerados en el Censo Nacional 2002 y 2012, sin lograr ese objetivo, por falta de voluntad política de los Gobiernos correspondientes. Sin embargo el año 2013, se obtiene la realización de una gran Encuesta Regional, efectuada por el INE, la cual arrojó una cantidad de 4,7% de ariqueños que se reconocían como afrodescendientes.












En el plano dedicado a los niños, la ONG mantuvo con el patrocinio de Junji, por dos temporadas un Proyecto PMI llamado "Mi cultura Afrodescendiente" que contó con la asistencia de niños menores, a quienes se les dió a conocer la historia y cultura afro. En la actualidad, la ONG ha producido con el apoyo de un Proyecto Fondart, unas cápsulas de dibujos animados y Manuales didácticos basados también en el patrimonio afro. Por otra parte se está llevando a cabo un Convenio con la Junji para llevar a los Jardines Infantiles la historia del Pueblo afrochileno.

La ONG ha participado y continúa haciéndolo, en diversas actividades con los organismos como el actual Ministerio de las Culturas, la Seremía de Desarrollo Social y la de Educación, como asimismo con la Oficina Afrodescendiente de la Municipalidad de Arica, para obtener que los organismos del Estado se comprometan en dar a conocer la realidad de los afrodescendientes chilenos, en sus esferas correspondientes.

Son 17 años de una vasta labor, de cuyo inicio, como punto de partida, han brotado en la región  numerosas agrupaciones de danza, comparsas de carnaval, y manifestaciones culturales y de reconocimiento histórico de diversa índole. Muy gratificante además es para la ONG ORO NEGRO, comprobar  que esta cultura se ha extendido a otras regiones, con el accionar de diversos grupos locales que han llevado la danza y la historia  a lugares como Santiago, Concepción,. Puerto Montt y otros,  que dan fuerza y relevan el patrimonio afrochileno.