jueves, 4 de mayo de 2017

FESTIVIDAD TRADICIONAL DE LA CRUZ DE MAYO EN AZAPA.


Cuando el Instituto Nacional de Estadísticas consultó a los afrodescendientes de la Región de Arica y Parinacota,  en la Gran Encuesta Encafro del año 2014, sobre el reconocimiento de sus manifestaciones culturales, un 62,1% contestó claramente mencionando la “Celebración de la Cruz de Mayo” siendo esta preferencia más marcada en el sector rural que en el urbano.

Más de medio centenar de “Cruces de Mayo” se extienden por el Valle de Azapa, con sus respectivos altares, desde los primeros kilómetros hasta el final del camino. Cercanas al pueblo de San Miguel se ubican las de Tomasa Baluarte, Baluarte y descendientes, Carbone, Lumbanga, Liceo Agrícola, Huanca Baluarte, Carbone Báez, Eulogia Baluarte y muchas otras, que demuestran la profunda fe religiosa de las familias que año a año veneran a la Cruz familiar, con una ritualidad que se ha transmitido de generación en generación.

Esta  Fiesta de la Santa Cruz, está ligada a las familias que tienen sus  parcelas o casas en el valle; cada una de ellas tiene su Cruz propia identificada con su nombre. Se mantiene la Cruz en un cerro cercano a la casa familiar, donde a comienzos del mes de Mayo, los fieles la retiran para trasportarla al hogar, donde se le rinde culto, colocándola en un altar rodeada de flores, frutas de la estación, y productos de la parcela. .Allí se entonan cánticos, se elevan  oraciones, se invita a familiares y amigos para venerar a la Cruz. Se realiza igualmente una Liturgia en la Iglesia de San Miguel de Azapa, a la que concurren los fieles con sus respectivas cruces familiares debidamente engalanadas, para la bendición correspondiente.

Alrededor del décimo día o algo posterior, la Cruz es subida nuevamente al cerro; pero antes de la ceremonia, la familia ofrece a amigos y parientes una comida. Esta por lo general consiste en el plato tradicional de picante de guata y pata, o también llamado “picante de mondongo”.

Una vez terminada esta cena para  los concurrentes, en solemne procesión iluminada por faroles y antorchas










y con el acompañamiento de una banda  que interpreta música ceremonial, todos los asistentes suben al cerro a  depositar la Sagrada Cruz en un altar que está situado en la cima de él. Allí se prenden fogatas, se colocan faroles en el suelo, y los “cantores de la Cruz de Mayo” entonan sus emocionantes  cánticos, coreados por los asistentes. Posteriormente todos los fieles van rindiendo su homenaje ante la cruz, arrodillándose y depositando ofrendas. Terminada esta ceremonia se baja a la casa familiar, donde por tradición se baila un pie de cueca, antiguamente lo que se bailaba era la marinera. Ya terminado esto, comienza una fiesta, con música popular, que dura hasta la madrugada. Algunas familias ligan la festividad de la Cruz de Mayo, postergándola hasta la Víspera de San Juan, en Junio.

Característica tradicional de la Fiesta   es el “Cantor de la Cruz de Mayo”, quien está encargado de entonar los versos de saludo, alabanza y despedida de la Cruz. En los últimos años, este personaje tan importante en la festividad  tradicional, había corrido el riesgo de desaparecer, pero afortunadamente, se ha revitalizado ahora, con la participación de mujeres quienes le han dado un mayor realce y emotividad a la ceremonia ancestral.

Versos tradicionales de la Cruz de Mayo:

Buenas noches Cruz Divina,
Buenas noches Cruz del Cielo,
Hoy vengo a saludarte
Con mi más profundo anhelo.

Adiós santísima Cruz,
Adiós madre mía, adiós,
Yo me voy con la esperanza
De volver si no me muero.

Los asistentes generalmente corean:

Alabado sea el Santísimo
Sacramento del Altar
Y la virgen concebida
Sin pecado original.
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